Todo lo que debes saber cirugía bariátrica para bajar de peso ¡Mira!

Cada persona tiene una forma diferente de relacionarse con los alimentos. Algunos comen cuando están tristes, angustiados o aburridos, mientras otros lo asocian a la celebración y la alegría. Es por esto que, cuando se trata de pacientes con obesidad y candidatos a una cirugía bariátrica, “es imprescindible cambiar las conductas alimentarias asimiladas en el pasado, lo cual representa uno de los principales objetivos de este ámbito de la psicología”, explica el psicólogo de Clínica Vespucio, Julio Muñoz.

En una primera etapa se evalúa qué tan preparado se encuentra el paciente para asumir los cambios que implica este tipo de cirugía.  El especialista aclara que esto se asocia con “la conciencia de la enfermedad del individuo y su responsabilidad para mejorarse”, y agrega que el sujeto debe estar dispuesto a cambiar su forma de alimentarse.

Después de la operación, ya sea manga gástrica, balón intragástrico, bypass gástrico u otra, la psicoterapia se encarga de acompañar los cambios de hábitos, manejar la ansiedad y encontrar los límites personales de cada paciente. “Incluso, si la persona llega todos los días a descansar y no realiza ningún esfuerzo por cambiar su estilo de vida, bajará de peso. Sin embargo, llegará un momento en que se estancará y volverá a subir de forma descontrolada”, advierte el psicólogo bariátrico.

Si no consideramos el aspecto psicológico de este proceso, las consecuencias pueden ir desde recuperar los kilos perdidos, hasta llegar a una obesidad mórbida que, a largo plazo, pone en riesgo la vida del paciente. “En Clínica Vespucio existe un equipo multidisciplinario de especialistas que se preocupa de que la persona esté preparada para cambiar sus hábitos alimentarios y no abandone el tratamiento después de la cirugía”, afirma el psicólogo.

Es importante destacar que no todos los pacientes son candidatos a una cirugía bariátrica. Los parámetros que se deben cumplir son:

– No padecer algún Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA), como bulimia o anorexia.

– No sufrir trastornos de personalidad frágiles como psicosis, esquizofrenia, depresión, bipolaridad descompensada, dependencia a drogas y alcohol, entre otros.

– Poseer un funcionamiento psicológico global adecuado, con buena conciencia de la enfermedad y motivado a cumplir con las indicaciones y a trabajar en la asimilación de una nueva forma de relacionarse con los alimentos.

– La edad mínima para esta cirugía es a partir de los 16 años, a menores de edad se les exige una entrevista con los padres y que estos sean partícipes activos del tratamiento de sus hijos.

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