Los cambios que tendrá tu hijo al pasar de jardín a Primero Básico

Pasar del jardín al colegio es un proceso complicado. Hay una serie de cambios que deben enfretnr los menores, desde el modo de enseñanza, hasta las reglas que deberán cumplir en su nueva etapa.

“El inicio de la vida escolar formal comienza con un hito importante: el ingreso a 1º Básico. El paso de Kinder a la Educación Básica es un momento que, en general, los padres y madres vivencian con expectación. El ingreso al 1º Básico genera nuevas exigencias y responsabilidades para los niños, presentándole desafíos no sólo desde lo académico, sino también desde lo social y emocional” sostuvo Verónica Angulo, académica de la Escuela de Terapia Ocupacional de la Universidad Central.

La especialista agrega que “esta etapa podría traer cambios importantes, nuevos horarios y rutinas a las que acostumbrarse, nuevos amigos, espacios y adultos que conocer. Este es un año académico que deberíamos acompañar y apoyar, ya que las vivencias en esta etapa podrían impactar significativamente en los años escolares siguientes”.

A esto se suma que “el mobiliario de la sala, asimismo, es un nuevo desafío para los menores. No es inusual ver a los niños de 1° Básico sentados en sillas que parecen gigantescas, con los pies apenas tocando el  suelo. Este aspecto, que no es menor, puede generar incomodidad, y producir mayor inquietud, distracción y/o dificultades para realizar actividades de motricidad fina, como la escritura. Los niños en esta etapa aún necesitan estar en el suelo y podrían estar mucho mejor leyendo o aprendiendo sobre una alfombra o en un cojín”.

Además, “esta transición nos trae un nuevo profesor/a, un adulto que deberá convertirse en un referente significativo para el niño, que le otorgue seguridad y apoyo durante los aprendizajes y que pueda transmitir alegría y motivación por descubrir y aprender”.

Agregando que “también tendrán una nueva rutina, lamentablemente y como ocurre frecuentemente en la educación tradicional, con menos espacios de juego / movimiento y más tiempos de “aprendizaje de materias o temas”.

Para finalizar, Angulo sostiene que “en esta etapa se espera que los niños incrementen sus niveles de autonomía, se preocupen por sus materiales escolares, ordenen y guarden sus pertenencias y que desarrollen mejores habilidades para regular su conducta; por ejemplo, que puedan permanecer en silencio por un buen momento, calmarse luego de volver del recreo, esperar sus turnos, resolver conversando los problemas y que superen momentos de frustración con mayor facilidad a como lo hacían en el pre-escolar”.

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