La relevancia del sueño en los niños y cómo influye en su día a día ¡Es muy importante!

Mientras se acerca fin de año, los niños esperan con ansias las vacaciones para jugar hasta tarde y levantarse a la hora que gusten. Sin embargo, dejar de lado los horarios puede afectar los hábitos de sueño e influir en su ánimo y desempeño durante el día.

La neuróloga infantil de Clínica Vespucio, Dra. Paola León, explica que en la mayoría de los casos, “los orígenes de una mala higiene del sueño son la falta de rutinas para dormir, exceso de exposición a las pantallas y alimentación en horarios de noche en niños con un desarrollo neurológico normal. Hay un grupo pequeño que puede tener alergias alimentarias, reflujo u otra condición médica que haga que su descanso no sea reparador”, destaca la especialista.

Por otro lado, hay menores con necesidades especiales, como trastornos del espectro autista, genopatías, enfermedades metabólicas, etc., que requieren un manejo especializado en centros de medicina del sueño infantil, ya que en dichos casos hay una condición neurológica que altera el sueño y en ocasiones se necesitan fármacos para facilitar el proceso.

Cómo distinguir una mala higiene del sueño

En los niños pequeños, el principal síntoma es la irritabilidad, mientras que en los escolares se puede ver que tienen somnolencia diurna, se quedan dormidos en clase y comienzan a bajar su rendimiento académico e incluso a simular un déficit atencional.

Qué hacer para asegurar el descanso de tu hijo

Para tener un sueño saludable, se deben evitar las bebidas estimulantes y el exceso de alimentos azucarados, ya que estos “interfieren con el inicio y la mantención del sueño, especialmente en sus primeras etapas, además de generar otros problemas como la obesidad infantil y el reflujo en los niños susceptibles”, afirma la Dra. León.

Asimismo, se deben implementar rutinas para acostarse, las cuales tienen que respetarse tanto los días de colegio como el fin de semana. Esto quiere decir: comenzar con higiene y alimentación antes de las ocho de la noche, con el fin de que como máximo a las nueve los niños ya se encuentren listos para ir a descansar.

“Una hora antes de esto, evitar todo tipo de dispositivos electrónicos, ya que la exposición a la luz azul que generan estos aparatos produce una baja en la curva normal de melatonina, neurohormona que secreta el cerebro para dormir, con el consecuente retraso de la conciliación del sueño”, explica la especialista de Clínica Vespucio.

Antes de dormir también se pueden contar cuentos, escuchar música o cantos, idealmente en la pieza y cama del niño, lo cual ayuda a mejorar el vínculo entre padres e hijos.

Recomendaciones

– Implementar rutinas antes de dormir que se respeten todos los días de la semana.

– Comenzar con la higiene y alimentación antes de las 8 de la noche.

– Evitar todo tipo de dispositivos electrónicos, bebidas estimulantes y alimentos azucarados.

– Antes de dormir, contar cuentos, escuchar música o melodías suaves.

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