Guardar la línea tras el embarazo

¿Cómo hago para recuperar mi figura después de un embarazo? Esta es una de las preguntas más repetidas por las mamás de todo el mundo y la respuesta más sencilla es clara; dieta y ejercicio. Esto está claro aunque no siempre resulta fácil hacer ninguna de estas dos cosas y mucho menos cuando se tiene un pequeño ser al que ajustar la nueva vida que empieza.

Si quieres ir perdiendo peso de forma racional, poco a poco pero con seguridad y sin pasar hambre sigue estos consejos y, sobre todo, tómalo con calma.

La lactancia como gran aliada

Si vas a dar el pecho no es el mejor momento para iniciar una dieta restrictiva. Lo importante es asegurar a la madre una alimentación completa y equilibrada que favorezca la producción de leche con garantías de que será un alimento rico y nutritivo para el bebé.

No obstante, esto no quiere decir que no se pueda poner orden a la alimentación acabando con los excesos y mejorando la digestión para conseguir una pérdida de peso real. Este método no es una forma milagrosa, simplemente es una racionalización de las comidas para que el cuerpo se equilibre de forma gradual tras el parto.

Cuando establezcas una alimentación adecuada sin exceso calórico, azúcares refinadas o grasas saturadas en demasía, te beneficiarás del consumo energético extra que está haciendo tu cuerpo para producir la leche y alimentar al bebé. Se calcula que una madre que apuesta por la lactancia materna exclusiva, es decir, sin combinar con la leche de fórmula, puede requerir un aporte extra de hasta 500 calorías al día.

¿Qué comer?

Comienza eliminando los alimentos procesados, apuesta por recetas sencillas sin mezclar distintas proteínas en un solo plato y reduce el consumo de grasas saturadas y azúcares refinados. Sustituye los refrescos azucarados por otros con 0% de azúcar y evita tomar pan e hidratos de carbono después de las 18:00. Otro consejo importante es reducir la cantidad de comida en cada plato e introducir tentempiés a media mañana y a media tarde para evitar pasar hambre.

Por último, evita tomar postre. Tampoco fruta. La clave está en evitar azúcares extra que, tras las comidas, son innecesarios para el organismo por lo que serán acumulados en forma de grasas. Bastará con que esperes un poco y tomas la fruta a media tarde cuando ya hayas finalizado la digestión.

¿Y el ejercicio?

Tras el parto deberás ir introduciendo el ejercicio de forma paulatina cuando el médico así lo indique. Apuesta por ejercicios de bajo impacto como las posturas de yoga más sencillas, estiramientos en casa o caminar con el bebé. Cuando te vayas encontrando más cómoda con la actividad física y notes que recuperas tu fuerza puedes ir incrementando la dureza del deporte.

Si eres de las que no disfruta con la actividad física recuerda que bailar, portar a tu bebé en una mochila o nadar en la playa también son ejercicios y además resultan realmente divertidos. Busca una actividad que te guste y ¡a por ella!.