¿Puede la tecnología mejorar la experiencia de la maternidad?

Todos sabemos que los avances tecnológicos tienen su cara más amable en sus aplicaciones médicas y sanitarias. Actualmente podemos monitorizar la salud del bebé durante el embarazo, previniendo muchas complicaciones que hace no tantos años suponían muchos sufrimientos para los bebés y sus familias.

Sin duda, el parto y el puerperio en las sociedades desarrolladas tienen ahora muchos menos riesgos que hace años. Y la salud de los niños mientras crecen también ha mejorado de manera evidente.

Mientras se asocie tecnología con salud, caben pocas dudas de que todos estaremos a favor de los avances tecnológicos.

Sin embargo, en lo que se refiere a otras cuestiones también relacionadas con la maternidad, mucha gente se vuelve más escéptica. Se asocia lo tecnológico a lo moderno y se considera que lo tradicional es necesariamente mejor. Esto se ve reflejado no solo en cuestiones relacionadas directamente con la tecnología, sino en temas que levantan polémica, como la lactancia prolongada, el colecho, el porteo o el baby-led weaning.

Sin ninguna duda, hay muchos remedios tradicionales avalados por el éxito durante generaciones y que no han de verse desplazados por innovaciones. Cuestión distinta es que las novedades ayuden a solucionar problemas, sean modernos o tradicionales. Y esa ha sido desde siempre la función de los avances tecnológicos.

En realidad, la dicotomía entre las soluciones de toda la vida y las que se venden como nuevas, no es tal. La verdadera dicotomía siempre es entre lo que funciona y lo que no.

Hace años comenzaron a generalizarse los “comunicadores” o “walkie-talkies”, para bebés. Su principio no podía ser más sencillo: utilizando una tecnología muy presente en otros ámbitos de la vida, se hacía posible que los padres supieran si el bebé lloraba, sin necesidad de tenerle a su lado.

Con esta solución simple, los padres podían atender sus labores en casa sin portar al niño de una habitación a otra, atender visitas o pasar su tiempo junto a solas. Y sin embargo, hubo quien entendió que era una solución ridícula. Siempre que aparecen nuevas maneras de afrontar problemas, hay quien las critica solo por el hecho de ser nuevas.

Se necesita un tiempo hasta que algunas soluciones se vuelvan convencionales. El ingenio humano siempre persigue nuevas invenciones por lo que es un debate sobre ellas siempre va a ser de actualidad.

A día de hoy, hay padres que instalan una web-cam que muestra la cuna del bebé o la habitación de los niños para poder tenerlos siempre vigilados. Otros emplean el uso de chips localizadores en la ropa o calzado para encontrar a sus hijos en caso de que se extravíen. La intención de proteger y cuidar es la misma de siempre, las soluciones para hacerlo de manera más cómoda y efectiva, son nuevas.

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