Toma nota: Estos son los 5 mitos sobre el diagnóstico del cáncer de mama

Actualmente se calcula que si esta patología es pesquisada en sus etapas iniciales, la sobrevida de la paciente es de un 90% a 25 años. Es por esto que, lo primero que debemos tener claro, es que la aparición de síntomas, especialmente la palpación de un nódulo mamario, ya implica una enfermedad avanzada que reduce considerablemente esta cifra. El cirujano oncólogo de Clínica Vespucio, Dr. Adolfo Cruz, derriba los mitos en relación al diagnóstico y los factores de riesgo asociados al cáncer de mama.

El cáncer es una anormalidad en la división celular, que genera lesiones irregulares con un crecimiento descontrolado en diferentes tejidos del organismo. En el caso de la mujer, el tumor maligno más frecuente se presenta en la mama, con tres muertes diarias a causa de esta patología y un nuevo diagnóstico cada tres horas. “La incidencia de esta enfermedad en la población está aumentando, se estima que de aquí al 2025 la tasa de mortalidad en Chile por cáncer de mama será de 20,7 por cada 100 mil mujeres mayores de 15 años, mientras que la tasa actual es de 15,7 por 100 mil mujeres”, afirma el cirujano oncólogo de Clínica Vespucio, Dr. Adolfo Cruz.

No obstante, existen medidas que se pueden adoptar para tratar de revertir esta cifra. Si consideramos que en cánceres pesquisados en las primeras etapas la sobrevida de las pacientes es de un 90% a 25 años, el diagnóstico precoz toma cada día más relevancia. Es por esto que el especialista derriba los siguientes mitos relacionados con la detección de este mal:

“Debo estar atenta a los síntomas”

En el cáncer de mama lo ideal es la pesquisa precoz, es decir, antes de que se manifiesten síntomas, y eso se logra con una mamografía anual después de los 45 años. Si la patología está en una etapa superior, el principal indicio será un tumor mamario. “Lamentablemente, cerca del 70% de las consultas, cuando se relacionan con cáncer, es por el hallazgo de una lesión tumoral en la mama”, advierte el Dr. Cruz.

Otros síntomas menos frecuentes son el dolor mamario, las secreciones por el pezón o telerreas, especialmente cuando son de aspecto sanguinolento o acuoso, y la palpación de un ganglio en la axila. “Sin embargo, cuando podemos identificar estas características ya no estamos hablando de una etapa cero o incipiente, que es lo que se logra pesquisar con una mamografía oportuna”, agrega el cirujano.

“Me puedo saltar la mamografía y controlarme con el autoexamen”

En el pasado el autoexamen era una de las medidas que se utilizaba, ya que la mamografía no estaba disponible para la mayoría de la población. Pero está comprobado que este método no es el indicado para bajar la mortalidad por cáncer de mama. Si existe un tumor palpable al momento del diagnóstico, pesquisado por la paciente o el médico, la enfermedad ya está en una etapa superior y la sobrevida se reduce considerablemente. “El autoexamen mamario, es de utilidad para que la mujer conozca bien sus mamas y sus cambios y así nos ayude a pesquisar lesiones en aquellos periodos en que la persona no se realizará una mamografía, que es entre un año y otro”, explica el especialista.

¿Mamografía o ecografía mamaria?

En el caso del cáncer de mama, cuando hay antecedentes familiares cercanos, se recomienda a las mujeres que inicien sus controles y estudio imagenológico mamario entre los 30 y 35 años. En las mujeres jóvenes, idealmente la mamografía tiene que ser complementada con una ecografía mamaria. El doctor aclara que “el primer examen puede pesquisar microcalcificaciones, o alteraciones de la arquitectura mamaria sospechosas, mientras que el segundo tiene la capacidad de detectar lesiones tumorales en mamas muy densas”.

Así, en las pacientes jóvenes el control debe ser mixto, siendo la mamografía el examen más importante. “Este es básico, sin mamografía, en general no se realiza una ecografía mamaria. A medida que va aumentando la edad, la mamografía puede ser el examen exclusivo dependiendo de las características de la mama”, detalla el especialista.

“Mayor tamaño de la mama, mayor riesgo de cáncer”

El tamaño de las mamas no es un factor de riesgo ante esta patología, pero sí lo es la densidad mamaria, es decir, a mayor espesor glandular existirán más probabilidades de desarrollar la enfermedad. No obstante, el riesgo es bajo en comparación con la edad y los antecedentes familiares y personales de cáncer de mama. “Asimismo, no hay relación entre un traumatismo o implantes con la aparición de cáncer de mama”, revela el Dr. Cruz.

“Ante la pesquisa de cáncer, la solución es extirpar la mama”

Actualmente existen una serie de herramientas que son efectivas y eficientes para el tratamiento del cáncer de mama y que han mejorado la expectativa de vida de las pacientes. La cirugía, por ejemplo, es cada vez más conservadora y sólo en algunos casos requiere extirpar por completo la mama, con la ventaja que se pueden hacer varios tipos de procedimientos reconstructivos, con implantes o tejidos del mismo organismo. Generalmente, después de la cirugía, el tratamiento se complementa con radioterapia y/o quimioterapia, dependiendo de las características histológicas del tumor y de la etapa del cáncer mamario.

Además, se utiliza la hormonoterapia, donde se utilizan fármacos de uso oral,  los cuales además de tratar la enfermedad, protegen a la paciente de la aparición o recurrencia de un nuevo cáncer mamario. “No hay que dejar de lado la rehabilitación kinésica, cuando hay que operar la axila o es necesario reconstruir la mama, la kinesiología se encarga de recuperar la movilidad y alteraciones secundarias a la cirugía”, destaca el Dr. Cruz.

 

Factores de riesgo

En el cáncer de mama, los principales factores de riesgo son la edad –mientras aumentan los años existe más probabilidad de desarrollar la enfermedad– y los antecedentes familiares y personales del paciente. Otros factores de riesgos conocidos, pero de menor influencia son:

  • Consumo de alcohol.
  • Obesidad.
  • Sedentarismo.
  • Menstruación precoz antes de los 12 años o una menopausia tardía (mayor de 55 años).
  • Mujeres que no han tenido hijos.
  • Uso de terapia hormonal de reemplazo mixto o combinada durante la menopausia.
  • Las radiaciones en tórax.
  • Raza blanca
  • Historia personal de cáncer de ovario o endometrio.

 

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