Uso de antidepresivos durante el embarazo

El uso de antidepresivos durante el embarazo puede tener consecuencias negativas para el feto. La depresión materna durante el embarazo se ha asociado con mayores tasas de parto prematuro. Se trata de un trastorno frecuente en esta etapa, por lo que el uso de antidepresivos ha aumentado a un ritmo constante en los últimos años.

En primer lugar, se debe señalar que los antidepresivos ampliamente utilizados son una herramienta clave para tratar la depresión. Cuando no se trata, la depresión se asocia con mayores riesgos de morbilidad materna, tanto somática como psiquiátrica.

No obstante, el uso de antidepresivos también se ha asociado con un mayor riesgo de hipertensión, preeclampsia y sangrado. Por lo tanto, la decisión de usar antidepresivos durante el embarazo se basa en el equilibrio entre los riesgos y los beneficios.

Asimismo, se ha de tener en cuenta que existen varios factores de riesgo que provocan la depresión durante el embarazo, como pueden ser antecedentes de este trastorno, ansiedad, baja condición socioeconómica, falta de apoyo social o un embarazo no planificado.

La depresión durante el embarazo, o en el período posnatal, se trata de manera muy similar a la depresión en otras etapas de la vida. Sin embargo, cuenta con la circunstancia de que cualquier enfermedad mental no tratada en la etapa del embarazo presenta riesgos para un feto en desarrollo.

En principio, porque cualquier mujer deprimida tiene menos probabilidades de recibir una buena atención prenatal. Por este mismo motivo, es más probable que se involucre en conductas poco saludables o peligrosas, como fumar o el abuso de sustancias.

Si estás planeando un embarazo o quedas embarazada mientras está tomando antidepresivos, es muy importante que seas consciente de las ventajas y desventajas de tomarlos. Desde luego, el médico debe estar al tanto de la situación para saber indicarte qué hacer.

Todos los antidepresivos conllevan algunos riesgos. Algunos tienen menos probabilidades de dañar al bebé que otros. En este sentido, si estás tomando antidepresivos y planeas quedar embarazada, debes considerar las siguientes opciones antes de la concepción:

Cambiar a un antidepresivo que sea más seguro durante el embarazo.

Si es adecuado, probar una retirada lenta y gradual de los antidepresivos bajo la supervisión del médico.

Si no es posible retirar el antidepresivo, es posible considerar retrasar el embarazo hasta que ya no sea necesario el tratamiento.

Si no se trata, la depresión puede tener efectos de gran alcance, tanto para la salud de la madre como para la del bebé. Las mujeres que están deprimidas tienen menos probabilidades de cuidarse adecuadamente. Por ejemplo, es posible que no sigan una dieta saludable o que no asistan a las citas médicas.

Además, las mujeres que están deprimidas pueden ser más propensas a caer en conductas de riesgo, como beber alcohol, fumar o tomar drogas en el transcurso de la gestación. Todas estas acciones pueden traer consigo problemas de salud potencialmente graves para el bebé, tales como aborto espontáneo, parto prematuro y bajo peso al nacer.

Por otra parte, la depresión no tratada también puede afectar la dinámica familiar. Esto incluye la relación con la pareja y otros hijos, ya que si tienes hijos mayores, necesitan que los cuides.

Para algunas mujeres embarazadas, independientemente de su estado mental, cuidar de sí mismas puede tomar toda la energía que tienen. Si la depresión impide cuidar a la familia, es posible que sea necesario seguir tomando antidepresivos durante este período, en el que la mujer es más vulnerable.

Por el contrario, existe la posibilidad de que el uso de antidepresivos durante el embarazo pueda ser una mala noticia para los pequeños. Los estudios sugieren que los bebés expuestos a antidepresivos en el útero corren un riesgo ligeramente mayor de los siguientes padecimientos:

Parto prematuro.

Bajo peso al nacer.

Retrasos en el desarrollo.

Desarrollo de menor coeficiente intelectual.

Dificultades para respirar.

Hipertensión pulmonar persistente.

Malformaciones.

Síndrome de adaptación posnatal.

En consecuencia, las mujeres deben evitar el uso de tranquilizantes, como diazepam, alprazolam y clonazepam en dosis altas durante el embarazo. El fundamento radica en que estos pueden provocar sedación y dificultad respiratoria en el recién nacido.

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