Cuidados con los oídos de tus hijos en la piscina

El calor y la energía del verano aún no acaba y esto hace que nuestros hijos se mantengan realizando diversas actividades al aire libre, y refrescarse un largo rato en la piscina no es la excepción. Pero esta distracción que parece ser insignificante puede acarrear algunas complicaciones de salud, sobre todo en los oídos de los pequeños.

Siempre debemos considerar la prevención como primer tramo de salud, por esto te recomendamos que cuando nuestros hijos se encuentren disfrutando de un rico chapuzón, evitemos a toda costa la entrada de agua al oído, ya que en esta están presentes bacterias, virus y hongos.

Bernardita Alvear, académica de la Escuela de Fonoaudiología de Universidad de Las Américas, señala que “si nos exponemos con frecuencia a piscinas públicas o practicamos natación, el riesgo aumenta, por lo tanto, ahí se hace necesario tomar medidas preventivas como el uso de protectores auditivos para el agua, los que se pueden adquirir en tiendas de deporte y que impedirán que el agua pueda penetrar a sectores más sensibles. Si no cuenta con estos elementos, debe secar bien el oído y eliminar el agua restante, inclinando la cabeza y presionando la parte posterior del lóbulo hasta que se libere”.

Si no es posible el uso de los dispositivos, es importante igualmente que se pueda estar atentos a señales que puedan figurar después de un día de piscina: picazón persistente, dolores o supuración, y en caso más extremo: fiebre y/o inflamación. De existir alguno de estos síntomas, se debe acudir al especialista de manera inmediata.