6 métodos para que los niños dejen el chupete rápido ¡No fallan!

El chupete es una de las cosas que nunca puede faltar en el bolso de un bebé. Y es que tradicionalmente se ha utilizado como un objeto que tranquiliza y da cierta seguridad al infante. Pero ya cuando el niño crece, ¿cómo se puede restringir su uso?

Actualmente, es difícil imaginarse un niño que no ocupe, o haya ocupado un chupete. Es parte de la tradición popular y por ello es que cuando llega el momento de quitárselos hay dudas respecto a cómo y cuándo hacerlo. Muchos padres creen que sus hijos dejarán el “tete” solos, mientras que otros sostienen que debe ser antes de los dos años.

En ese sentido, el Dr. Marcel Deglin, pediatra de Clínica Ciudad del Mar, avala el uso del chupete debido a los efectos analgésicos que provoca. Además, considera que el dejarlo es un proceso gradual en el que los padres son responsables de encontrar el tiempo adecuado para sus hijos.

“El chupete reduce la incidencia de la muerte súbita del lactante, es un analgésico muy eficaz en procesos dolorosos, como la salida de los primeros dientes, y —por añadidura— los efectos perjudiciales que ejerce sobre la correcta alineación de los dientes son pasajeros, siempre y cuando el chupete se suspenda antes de los tres años de edad”, afirma el especialista.

Si el uso continuado del chupete llegara a descolocar los dientes, que es una de las quejas más frecuentes entre sus detractores, el Dr. Deglin explica que se trata de un proceso reversible que debe iniciarse apenas unos meses después de interrumpir el uso de este objeto.

“Es importante que un bebé comience a usar el chupete a partir del mes de vida, ya que aprenderá a diferenciar entre la succión del pecho materno y la succión del chupete de la mamadera, favoreciendo la lactancia materna y el apego madre e hijo”, aclara el pediatra.

No obstante lo anterior, los efectos negativos o colaterales de su uso prolongado pueden ocasionar cambios importantes en la fisonomía del niño, según detalla el especialista de Clínica Ciudad del Mar. “Si el uso del chupete se limita hasta los tres años, no hay efectos colaterales negativos sobre su dentición. El uso por más de tres años, en cambio, produce que los dientes centrales inferiores se desvíen paulatinamente hacia dentro, mientras que los que se encuentran en el mismo plano, pero en el maxilar superior, tienden a separarse y a sobresalir hacia fuera (dientes de conejo)”, precisa.

“Con el tiempo —agrega el doctor— los caninos (colmillos) chocan entre sí y ambas filas de dientes no se cierran correctamente (mordida abierta). Asimismo, la acción de succionar pone en funcionamiento una serie de músculos de la cara que, junto con la posición de la lengua, hacen que las líneas superiores e inferiores pierdan su paralelismo (mordida cruzada)”.

El rol de los padres

De acuerdo con lo expuesto por el Dr. Marcel Deglin, la edad ideal para retirar el chupete es cerca de los tres años. “En este proceso, lo primero es ir acostumbrando al niño a usar el chupete sólo cuando se vaya a la cama o en situación de mucha tensión emocional”, precisa el pediatra.

Si bien aún no hay claridad respecto al mejor método para lograr que el bebé deje este objeto —la retirada brusca o la paulatina—, es aconsejable que los padres permanezcan más activos en esos días para tranquilizar al niño y que éste no reclame su chupete.

Así, el Dr. Deglin entrega algunos consejos útiles para incentivar al niño o niña a dejar el chupete y ayudar a los padres a enfrentar de mejor manera esta etapa clave en la vida de sus hijos.

Consejos para retirar el chupete

1. No se debe recurrir a castigos, sea la interrupción brusca o paulatina.

2. Untar el chupete con sustancias de sabores desagradables, como vinagre, pimienta o limón, entre otros.

3. Inventar una historia en la que algún personaje de ficción sea capaz de dejar el chupete y a cambio darle un regalo.

4. Dar pequeños cortes al chupete para que la sensación de tenerlo en la boca no sea placentera y así disuadir a los niños.

5. Acudir al pediatra para que ayude a entender a los niños el por qué deben dejar el chupete.

6. Ser firmes en la decisión. Una vez que el niño abandona el chupete se acordará de él y volverá a pedirlo, pero hay que dejar que pase el “síndrome de abstinencia”.