Descubre una manera beneficiosa para acercarte más a tu bebé

Nada más placentero, beneficioso y relajante que darle un masaje a nuestro bebé. El masaje es propicio para favorecer el desarrollo y crear un momento especial que fortalece vínculos entre los padres y los hijos.

Masajear ayuda a disminuir el estrés por lo que relajará al bebé y éste obtendrá un sueño más profundo y de calidad.

Igualmente, los masajes ayudan a aliviar posibles cólicos y permite al bebé mejorar los niveles de oxígeno, ya que favorece el correcto desarrollo del sistema respiratorio.

Lo ideal sería empezar a ofrecer masajes desde la tercera a cuarta semana de vida. Es importante que sepas escoger el momento oportuno para realizar el masaje; el bebé no debe tener hambre ni sueño.

El ambiente, tus manos y el aceite o crema que vayas a utilizar deben estar a una temperatura agradable al tacto.

La higiene a utilizar debe ser rigurosa: lávate las manos y evita llevar en ellas algún tipo de accesorio como anillos, pulseras, entre otras. Además deberás tener un cambio de ropa, pañales, toallas, en algún lugar accesible por si necesitas utilizarlo.

Permite a tu bebé estar en una posición boca arriba cómoda donde pueda siempre verte a la cara. Comienza por masajear sus deditos, siguiendo a los brazos, pecho, barriga, muslos, pies. Con movimientos lentos y precisos que no lleguen a ser molestos ni causar algún tipo de lesión. Si tu bebé sigue estando cómodo, puedes ofrecerle el masaje por la parte de atrás; colócalo boca abajo y realiza la misma operación.

Recuerda que el masaje debe ser motivo de acercamiento y conocimiento de tu bebé, lo que buscas es relajarlo y no hacer de esta actividad un motivo de estrés, por lo que debes estar atenta a sus señales: si lo notas incomodo, dormido o nervioso, da por finalizado el masaje.