10 cosas inevitables que cambian cuando te conviertes en madre ¿Con cuál te identificas?

Cuando tienes un hijo hay muchas cosas que cambian. Ya no volverás a ser la misma que eras antes y ahora tendrás la maravillosa misión de guiar a ese hermoso ser que engendraste.

Convertirse en madre es una de las cosas más bellas que puedan pasar en la vida de una mujer. Y es que esa exquisita sensación de llevar una vida dentro de nuestro cuerpo solo lo podemos sentir nosotras.

Sin embargo, debes saber que cuando tienes un hijo hay muchas cosas que cambian. Ya no volverás a ser la misma que eras antes y ahora tendrás la maravillosa misión de guiar a ese hermoso ser que engendraste.

Ante esto, te mostraremos 10 cosas que inevitablemente cambian cuando te conviertes en madre ¡Míralas!

1- Ya no podrás salir un viernes en la noche como antes porque tu deber es estar con tu bebé, aunque eso para ti no es ningún problema porque amas estar cerca de tu hijo.

2- Tus prioridades ya no son las mismas que antes, ahora tu bebé pasa a un primer plano y lo más importante para ti es que él esté bien.

3- Cuando te conviertes en madre debes saber que ya no dormirás plácidamente las ocho horas de corrido. Ahora puede que te despiertes a mitad de la noche para alimentar a tu bebé lo que muchas veces te quitará el sueño.

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4- Tu cuerpo ya no es el mismo de antes cuando te conviertes en madre, pero eso no te importa, porque con solo ver la sonrisa de tu bebé, todo pasa a segundo plano.

5- Cuando conoces por fin a tu bebé te das cuenta no existe amor más puro e infinito que el que sientes por tu hijo.

6- Te olvidas completamente del salón de belleza cuando eres madre. Si antes ibas una vez a la semana ahora ya se te olvidó como era. Y es que los únicos tratamientos de belleza que puedas hacer son en tu hogar.

7- Las cosas que antes te parecían que eran importantes ahora son nada en comparación con lo que representa tu hijo.

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8- Verdaderamente te das cuenta que un baño es un lujo cuando te conviertes en madre. Tratas de hacerlo lo más rápido posible y cuando el bebé duerme plácidamente.

9- Te acostumbras a ese mágico desorden que crea tu hijo en el hogar, pero que sin duda te llenan el corazón.

10- Comprendes el esfuerzo que hizo tu madre y en general todas las mujeres que se convierten en mamás, en el cuidado del tesoro más preciado: sus hijos.